El trastorno de identidad disociativo es un diagnóstico, descrito como
la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada
una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de
estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de
forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria. A esta pérdida de memoria se le
conoce como amnesia.
El trastorno de identidad disociativo
fue llamado en un comienzo trastorno de personalidad múltiple, como
referencia a esto, el nombre se mantiene en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud. Aunque el trastorno lleva por nombre trastorno de identidad disociativo, éste
no está relacionado con la esquizofrenia.
Muchas veces puede ser malinterpretado
o confundido con la composición de personalidades individuales,
pero a pesar de tener síntomas similares se carece de pruebas suficientes para
comprobar si ésto es una rama, evolución o un término separado del trastorno de identidad disociativo.
EVOLUCIÓN
Las personas con un trastorno de identidad disociativo
pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los
de otros trastornos psiquiátricos. Los síntomas pueden ser similares a los de
la ansiedad, de las alteraciones de la personalidad, de la esquizofrenia y de
los trastornos afectivos o de la epilepsia. La mayoría de las personas sufre síntomas de
depresión, ansiedad, fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de
las enfermedades físicas. Se suelen producir intentos de suicidio, así como los
episodios de automutilación.
El cambio de personalidades y la ausencia de
consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a
menudo muy complicada la vida de una persona con este trastorno. Como las
personalidades con frecuencia interactúan entre ellas, la persona dice oír
conversaciones internas y las voces de otras personalidades. Esto es un tipo de
alucinación.
Las personas con un trastorno de identidad disociativo
frecuentemente oyen hablar a otros de lo que ellas han hecho pero que no
recuerdan. Otras pueden mencionar cambios en su comportamiento que ellas
tampoco recuerdan. Pueden descubrir objetos, productos o manuscritos con los
que no contaban o que no reconocen. A menudo se refieren a sí mismas como
“nosotros”, “él” o “ella”.
Un síntoma más es que mientras las personas no pueden
recordar mucho acerca de sus primeros cinco años de vida, la persona con un
trastorno de identidad disociativo no recuerda tampoco lo ocurrido entre sus 6
y 11 años.
CRITERIOS
DE DIAGNÓSTICO
Es necesario conocer los criterios para el diagnóstico
de esta enfermedad, que son extraídos de la fuente: el DSM-IV-TR y que
son:
1) Presencia de dos o más identidades o
estados de personalidad.
2) Al menos dos de estas identidades
controlan el comportamiento del individuo.
3) Incapacidad para recordar información personal
importante.
4) El trastorno no es debido a los
efectos fisiológicos directos de una sustancia.
TRATAMIENTO
Y PRONÓSTICO
La división de la personalidad en el TID ocurre de
manera interna, es decir quien lo padece crea a sus distintas personalidades, a
partir de interacciones conflictivas en su propia mente, en la esquizofrenia
este fenómeno se aprecia de manera externa ya que las voces que se llegan a
manifestar provienen del exterior y por tanto se trata de alucinaciones y no de
fragmentos de la personalidad. No se debe confundir la esquizofrenia con el trastorno
de identidad disociativo.
El tratamiento consta de 3 fases de acuerdo con datos
de la Journal of Trauma and Dissociation:
·
Fase 1:
Establecer seguridad, estabilidad y una reducción de síntomas.
·
Fase 2:
Confrontación, superación e integración de recuerdos traumáticos.
·
Fase 3:
Integración y rehabilitación de la persona.
El trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia, con frecuencia facilitada por la hipnosis. Los síntomas pueden ir y venir de modo espontáneo,
pero el trastorno no desaparece por sí mismo.
El tratamiento es a menudo difícil y emocionalmente
doloroso. La persona puede experimentar muchas crisis emocionales debido a
acciones de las personalidades y por la desesperación que pueden acarrear los
recuerdos traumáticos durante la terapia. A menudo son necesarios varios
períodos de hospitalización psiquiátrica para ayudar a la persona en períodos
difíciles y para actuar de un modo directo sobre los recuerdos dolorosos.
Frecuentemente el médico utiliza la hipnosis para que se manifiesten las
personalidades, facilitar la comunicación entre ellas, estabilizarlas e
integrarlas.
Generalmente, son necesarias una o dos sesiones de
psicoterapia a la semana durante al menos de 3 a 6 años.
El pronóstico de las personas con un trastorno de
identidad disociativo depende de los síntomas y de las características del
trastorno. Algunas tienen principalmente síntomas disociativos y
características postraumáticas. Otras personas tienen adicionalmente trastornos
psiquiátricos graves, como trastornos de la personalidad, afectivos,
alimentarios y de abuso de drogas. Sus problemas mejoran más despacio y el
tratamiento puede tener menos éxito o bien debe ser más largo y pueden aparecer
más crisis.
El tratamiento a menudo es largo y caótico y trata de reducir y de aliviar los síntomas, más que de conseguir la integración.
El tratamiento a menudo es largo y caótico y trata de reducir y de aliviar los síntomas, más que de conseguir la integración.
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