lunes, 23 de mayo de 2016

TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO

        El trastorno de identidad disociativo es un diagnóstico, descrito como la existencia de dos o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria. A esta pérdida de memoria se le conoce como amnesia.
       El trastorno de identidad disociativo fue llamado en un comienzo trastorno de personalidad múltiple, como referencia a esto, el nombre se mantiene en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud. Aunque el trastorno lleva por nombre trastorno de identidad disociativo, éste no está relacionado con la esquizofrenia.
       Muchas veces puede ser malinterpretado o confundido con la composición de personalidades individuales, pero a pesar de tener síntomas similares se carece de pruebas suficientes para comprobar si ésto es una rama, evolución o un término separado del trastorno de identidad disociativo.
EVOLUCIÓN
       Las personas con un trastorno de identidad disociativo pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los de otros trastornos psiquiátricos. Los síntomas pueden ser similares a los de la ansiedad, de las alteraciones de la personalidad, de la esquizofrenia y de los trastornos afectivos o de la epilepsia. La mayoría de las personas sufre síntomas de depresión, ansiedad, fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas. Se suelen producir intentos de suicidio, así como los episodios de automutilación. 
         El cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo muy complicada la vida de una persona con este trastorno. Como las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas, la persona dice oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades. Esto es un tipo de alucinación.
         Las personas con un trastorno de identidad disociativo frecuentemente oyen hablar a otros de lo que ellas han hecho pero que no recuerdan. Otras pueden mencionar cambios en su comportamiento que ellas tampoco recuerdan. Pueden descubrir objetos, productos o manuscritos con los que no contaban o que no reconocen. A menudo se refieren a sí mismas como “nosotros”, “él” o “ella”.
        Un síntoma más es que mientras las personas no pueden recordar mucho acerca de sus primeros cinco años de vida, la persona con un trastorno de identidad disociativo no recuerda tampoco lo ocurrido entre sus 6 y 11 años.
CRITERIOS DE DIAGNÓSTICO
          Es necesario conocer los criterios para el diagnóstico de esta enfermedad, que son extraídos de la fuente: el DSM-IV-TR y que son:
1)      Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad.
2)      Al menos dos de estas identidades controlan el comportamiento del individuo.
3)      Incapacidad para recordar información personal importante.
4)      El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia.
TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO
           La división de la personalidad en el TID ocurre de manera interna, es decir quien lo padece crea a sus distintas personalidades, a partir de interacciones conflictivas en su propia mente, en la esquizofrenia este fenómeno se aprecia de manera externa ya que las voces que se llegan a manifestar provienen del exterior y por tanto se trata de alucinaciones y no de fragmentos de la personalidad. No se debe confundir la esquizofrenia con el trastorno de identidad disociativo.
        El tratamiento consta de 3 fases de acuerdo con datos de la Journal of Trauma and Dissociation:
·        Fase 1: Establecer seguridad, estabilidad y una reducción de síntomas.
·        Fase 2: Confrontación, superación e integración de recuerdos traumáticos.
·        Fase 3: Integración y rehabilitación de la persona.
         El trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia, con frecuencia facilitada por la hipnosis. Los síntomas pueden ir y venir de modo espontáneo, pero el trastorno no desaparece por sí mismo.
        El tratamiento es a menudo difícil y emocionalmente doloroso. La persona puede experimentar muchas crisis emocionales debido a acciones de las personalidades y por la desesperación que pueden acarrear los recuerdos traumáticos durante la terapia. A menudo son necesarios varios períodos de hospitalización psiquiátrica para ayudar a la persona en períodos difíciles y para actuar de un modo directo sobre los recuerdos dolorosos. Frecuentemente el médico utiliza la hipnosis para que se manifiesten las personalidades, facilitar la comunicación entre ellas, estabilizarlas e integrarlas.
       Generalmente, son necesarias una o dos sesiones de psicoterapia a la semana durante al menos de 3 a 6 años.
        El pronóstico de las personas con un trastorno de identidad disociativo depende de los síntomas y de las características del trastorno. Algunas tienen principalmente síntomas disociativos y características postraumáticas. Otras personas tienen adicionalmente trastornos psiquiátricos graves, como trastornos de la personalidad, afectivos, alimentarios y de abuso de drogas. Sus problemas mejoran más despacio y el tratamiento puede tener menos éxito o bien debe ser más largo y pueden aparecer más crisis. 
         El tratamiento a menudo es largo y caótico y trata de reducir y de aliviar los síntomas, más que de conseguir la integración.


VÍDEO:
                               
                              




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