lunes, 23 de mayo de 2016

NARCOLEPSIA



                              

        La narcolepsia, es la enfermedad del sueño,    también conocida como síndrome de Gelineau, es una enfermedad autoinmune, cuya prevalencia en la población es muy baja.
        La narcolepsia es una enfermedad neurológica que se caracteriza por una somnolencia diurna excesiva y alteraciones en el sueño REM. Esta patología tiene un diagnóstico muy tardío, de unos 6 e incluso 10 años desde que comienzan a aparecer los síntomas.
    Aunque en principio no es una enfermedad mortal, las consecuencias pueden ser muy perjudiciales, tanto física como psíquicamente, por lo que se debe concienciar a la población de cómo prevenir y tratar esta enfermedad e intentar adelantar su diagnóstico.
    El principal síntoma y el más conocido, es el sueño diurno excesivo y esos ataques “irresistibles” de sueño. También es la primera causa de visita al médico, pero los pacientes suelen posponer esta consulta varios años. Otro síntoma ya con más gravedad es la cataplejía, que es la pérdida repentina del tono muscular. Estos ataques pueden provocar accidentes o lesiones indirectas, porque, aunque suele afectar a los músculos faciales, en ocasiones también afecta a las extremidades y se pueden producir caídas que ocasionen traumatismos graves.
     Este problema neurológico está provocado por la pérdida de las neuronas que sintetizan hipocretina, una hormona excitante que influye en la vigilia. Lo que todavía se ignora es por qué se desencadena este proceso.
     Hasta el momento no existe una cura definitiva de la enfermedad, tan solo varios medicamentos paliativos para los síntomas más graves y que ayudan a que quienes la sufren puedan llevar una vida lo más normal posible. En España se estima que hay unas 25.000 personas que sufren narcolepsia, aunque se estima que alrededor del 80% estaría sin diagnosticar.
        El diagnóstico de la narcolepsia requiere la presencia de la tétrada narcoléptica, formada por:
·    Excesiva somnolencia diurna.  
·    Cataplejia. 
·    Alucinaciones hipnagógicas y/o hipnopómpicas.
·    Parálisis del sueño.
        Los últimos tres síntomas son manifestaciones de una regulación anómala del sueño REM.
      Los antecedentes familiares son importantes para la valoración de un paciente con somnolencia diurna excesiva. La observación cuidadosa de los hijos y hermanos de los pacientes con narcolepsia, puede permitir un diagnóstico rápido.
     La causa de esta enfermedad es desconocida, aunque todos los pacientes estudiados presentan haplotipos HLA específicos, lo que sugiere un origen genético. La narcolepsia aparece con la misma frecuencia en ambos sexos.
       Normalmente, cuando un individuo está despierto, las ondas cerebrales muestran un ritmo regular. Cuando una persona duerme, éstas se vuelven más lentas y menos regulares. Este estado se llama sueño sin movimiento ocular rápido. Después de más o menos una hora de sueño NREM, las ondas cerebrales comienzan a mostrar un patrón más activo nuevamente, aún cuando la persona se encuentra en sueño profundo. Este estado de sueño, llamado de movimiento ocular rápido, es cuando los sueños ocurren.
      En la narcolepsia, el orden y longitud de los periodos de sueño NREM y REM están perturbados, con el sueño REM ocurriendo al inicio del sueño en lugar de que sea después de un periodo NREM. Por eso, la narcolepsia es un desorden en el que el sueño REM ocurre en momentos anormales. Además, algunos de los aspectos de sueño REM que normalmente ocurren sólo durante el sueño (falta de control muscular, parálisis de sueño, y sueños vívidos) ocurren en otros momentos en las personas con narcolepsia. 
          En la narcolepsia, el cerebro no pasa por fases normales de somnolencia y sueño profundo sino que se va directamente al sueño REM. Esto lleva varias consecuencias:
-El sueño nocturno no incluye suficiente sueño profundo, así que el cerebro trata de compensar ese déficit durante el día.
-Los narcolépticos caen rápidamente en lo que parece un sueño muy profundo.
-Despiertan súbitamente y se pueden encontrar desorientados. Tienen sueños muy vívidos, que comúnmente recuerdan.
          El tratamiento de la narcolepsia es sintomático. La somnolencia se trata con estimulantes. Una reciente incorporación a la terapéutica de este trastorno es el modafinilo: un psicoestimulante  indicado para la narcolepsia, con un perfil de efectos secundarios bastante benigno.
        El tratamiento de la cataplejía, las alucinaciones hipnagógicas y la parálisis del sueño requiere de la administración de antidepresivos, que son eficaces en parte debido a su potente efecto supresor del sueño REM. El que más se utiliza en Estados Unidos es la protriptilina, un antidepresivo tricíclico. Su eficacia está limitada sobre todo por sus efectos colaterales anticolinérgicos. Otro fármaco de la misma familia utilizado a menudo es la imipramina. Actualmente es más frecuente que se utilicen fármacos antidepresivos más modernos, como la venlafaxina, el clorhidrato de viloxacina y la fluoxetina para este trastorno.


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